¿QUÉ HACER CUANDO TU HIJO ENTRA EN ETAPA DE SELECTIVIDAD?

Si tienes un pequeño entre 1 año y 4 años, este contenido es perfecto para ti, pues seguramente estarás atravesando por una fase de preocupación porque ¡NO COMEN! y a toda la comida le dicen que ¡NO! Hoy en Huevos Santa Anita, te contamos qué puedes hacer cuando tu hijo entra en una etapa de selectividad.

(Imagen tomada de: https://cutt.ly/zU2zq3f)

Lo primero que debes saber es que esta transición es completamente normal en los niños y que en ocasiones puede durar hasta la preadolescencia de forma más leve; adicional debes conocer un término médico llamado neofobia,la Dra Sabrina Critzmann, médica pediatra del Hospital Elizalde, comenta que esta conducta es ancestral y se enfoca en temerle a aquellos alimentos nuevos que puedan no tener “buena pinta” y que al ojo pueden causar algún tipo de daño. 

Aquí algunos tips: 

  1. Confía en su nivel de saciedad: el estómago de los niños es de menor tamaño que el de un adulto y por eso no se puede pretender que se coma la misma cantidad que una persona mayor. 

El niño comerá hasta que se sienta lleno, unos días comerá más y otros menos. No lo obligues a comer si no lo desea, pues podrás empezar a generar una mala relación con la comida y los alimentos. Opta por ofrecer un plato con un buen aporte nutricional. 

  1. Dar ejemplo: parte fundamental de la relación con la comida de los niños, es el reflejo de lo que hace su círculo primario y más cercanos, por eso la alimentación de los padres deberá ser el ejemplo que ellos quieran emular.
  1. No premies ni castigues: expresiones como, ‘si te comes todo te doy un helado’ o ‘te vas a ir a dormir sin comer’, son comentarios que debes evitar a toda costa, la alimentación no debe tener una carga emocional o ¿acaso el postre es buena comida y el resto de lo que me presentan no? Son cuestionamientos que sin querer promovemos en los pequeños con estas acciones. 
  1. Permite que participen en la cocina: involucralos en la selección de alimentos en el supermercado y pedirles su colaboración en la cocina es una excelente opción, por ejemplo, podrías pedirles que te ayuden a batir los huevos para hacer pancakes o revueltos, o que te ayuden a participar en la elaboración de una de sus recetas favoritas. 

Así sentirá que hace parte de algo importante y que él mismo está preparando su comida, por lo que le dará mayor independencia y empoderamiento. 

Finalmente, pero no menos importante, ármate de paciencia, es una etapa pasajera en la mayoría de los casos, si notas algo que no te haga sentir muy cómodo en el proceso acude a un nutricionista infantil o consulta con tu pediatra de cabecera.

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